Fidelina

fidel-entre-nosotros-90Nunca me he atrevido a escribir sobre esto, quizás por temor a no quedar a la altura por ser tan cercana. Realmente siempre la pienso para el inicio de año, cuando toda Cuba celebra el triunfo de la Revolución, pero hoy se me ha ocurrido que puede encajar mejor, y sería MI homenaje. Al final, es una historia de familia.
Cada vez que me preguntan la fecha del cumpleaños de mi mamá la respuesta sorprende. “¡Ño!”- dicen muchos- “qué coincidencia”. Y hoy estamos hablando de cumpleaños, así que…
No, mi mamá no nació un 13 de agosto, como Fidel, el que cada cubano auténtico y amigo de Cuba de verdad hoy celebra. Nació no un primero de enero, el primero de enero de 1959. Sí, coincidencia, pero feliz… quizás hasta un poco estresante, (para ella, diría yo, por el compromiso), y honorable (sobre todo para mi abuelo, lo aseguro).
Por eso me encanta decir que la edad de mi mamá nunca me confunde porque tiene los mismos años de la Revolución, y que cuando por fin Cuba conquistaba su definitiva independencia por fin mi abuela estaba pariendo, para traer al mundo a su tercer hijo (número del éxito el 3, dicen algunos), o en este caso hija, y bueno, lo mejor de todo es decir cómo se llama mi mamá, debido a la fecha, claro.
Ay! Perdón, aún no he dicho el nombre de mi mamá, y es al final el sentido de este escrito. “Niña se te fue el periodismo para los calcañales –pensarán- ¿dónde dejaste el lead con lo más importante de la noticia en el inicio?” Bueno, señores, es que esto no pretende ser un trabajo periodístico. En fin…
Mi mamá se llama Fidelina. Obvio, por Fidel, el Castro Ruz que todo cubano conoce, admira, respeta, etc. Y sí, queda claro que si hubiera salido varón se llamaría Fidel, pero bueno, esa fue la salida más femenina posible. ¿Y por qué escribir de eso hoy? Pues…obvio, porque ahora la orgullosa soy yo, de poder decir que sin haberlo visto nunca en persona yo lo llevo un poquito más cerca que muchos, y pudiera casi decir que lo siento como familia.
¿No hay que exagerar? Bueno, se me fue la mano. Pero el que conoce a mi mamá quizás pueda decir que no se me fue tanto, porque en el fondo, siempre ha rendido honor a su nombre. Una mujer de carácter fuerte pero extremadamente sensible, segura, honesta, fiel, responsable, sencilla. Quizás no tan atrevida o emprendedora, pero siempre preocupada por hacer las cosas bien, y le salía…y le sale, que aún está viva y doy gracias por ello.
Toda una vida comprometida con dar buen ejemplo, con cumplir de la mejor manera posible con su nombre, con rendir tributo a mi fallecido abuelo que con tanto fervor defendía siempre al Comandante, y le dedicaba décimas que declamaba en el barrio con tanto corazón que no había gente que no se emocionara. Hasta un libro quería hacer con una compilación de aquellas leales inspiraciones, y ya tenía el título: Fidel, faro y guía de la humanidad. La enfermedad no lo dejó realizar su sueño. Hoy le hubiera dedicado una especial al hombre que tanto admiró.
Y sobre esos principios y con esos valores se formó y educó mi familia. Por eso creo que hoy es el mejor día para contar esta historia, justo cuando desde todas partes del mundo y en cada rincón de esta isla se celebra el cumpleaños de Fidel, inspiración de generaciones. Ella, mi madre, la Fidelina que conocemos, es una de las encarnaciones del ejemplo de Fidel en todo un pueblo, y este orgullo, el de su hija, por el nombre y por ser la persona que es y que le dio cuerpo y alma a esas letras, es mi regalo a los 90 del Comandante.

#Fidelentrenosotros en el barrio (más fotos)

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6Todo empezó como cosa de familia y terminó como cosa de barrio.
La tarde estaba tranquila, sol y calor infernal, cada vecino trancado en su casa, en su mundo, en su vida. Y de pronto, el ajetreo; el sol bajó, el calor aminoró, y la calle se llenó de gentes, de azadones, de escobas, de sacos. Salieron grandes y chicos, cada cual ayudaba como podía, cada uno se encargaba de su parte y entre todos nos encargábamos de la cuadra.
Y todo sin ponernos de acuerdo, sin que nadie lo orientara o supervisara, nos salió. Hasta una tiza apareció para, de la forma más humilde y sencilla, dedicarle aquella mini-revolución cederista a una fecha que todo cubano celebra: el cumpleaños 90 de Fidel. Y bueno, apareció una foto, una bandera, una buena intención.
Ah! Y esta noche hay caldosa en el barrio, así que ya saben, ahí nos vemos.

Yo apuesto por nosotros

we
love
yesHace 8 años tocaste a la puerta sin imaginar siquiera que sería yo quien abriría. Hace 8 años apostamos todo a la locura, a la pasión, a la aventura, al amor que sin saberlo ya nos embriagaba, y no había momento, ni lugar, ni día, ni hora, que no fuera bueno para amar. Y hasta ahora vamos ganando.
Hace 8 años decidí enfrentarme a todo, luchar con todo, quererlo todo, y he aquí el resultado. No me he arrepentido ni un segundo después de aquel momento en que apareciste por la más pura coincidencia, sorpresa de la vida, y sin decir palabra retomamos ese sabor inigualable que solo saben regalar nuestros labios cuando se juntan, y esa emoción sin límites de dos cuerpos y dos almas que se funden en una. Y allí volvió a empezar todo, pero esta vez de verdad, y al menos por mi parte, para siempre. TE AMO
Para todo el que dudó, hoy hago un brindis por nosotros. Chin, chin, salud…y apoya, que ya sabemos lo que viene después jajajajajajaja

El arte del periodismo cubano

índiceHace poco me preguntaron cuáles eran los retos de la prensa en Guáimaro. Era una entrevista para un programa radial, así que no podía extenderme, y traté de concentrarme en lo que para mí, hoy, es un imperativo impostergable para quienes hacen periodismo en esta región del Camagüey: parecerse cada vez más a la gente del pueblo y a los tiempos actuales que vive el país, estar más cerca de ellos.
No pretendo hacer un análisis de lo que le falta a la prensa en Cuba, sencillamente comparto mi visión de lo que me gustaría lograr aquí. Más allá de informar, se hace imprescindible reflexionar, profundizar, explicar, para lo cual los periodistas primero deben entender; hacer interesante la historia más cotidiana o común es también justo reclamo, y apartarse del cuartilleo barato, panfletario, que los medios no somos el altoparlante de nadie; producir como a la gente le gusta consumir, darle lo que buscan, lo que quieren, lo que necesitan, empezando por la información oportuna y la explicación inteligente…sí, eso ya lo dije. Se trata de hacer periodismo con el pueblo, para el pueblo.
No digo que no hagamos arte, pues creación y creatividad deben ir en toda nuestra obra, somos artistas de la letra y la palabra, pero nuestra misión, nuestro objetivo, es un poco más complicado. El artista expresa lo que siente y el espectador lo interpreta a su manera, el arte del periodismo radica en facilitarle la comprensión a la audiencia: decir lo que se piensa, lo que se siente, pero construyéndolo de manera tal que el oyente nos entienda, que le sea sencilla la interpretación y comprenda la idea original que quisimos transmitir, amén de que una de nuestras funciones sea la de educar, no me refiero a eso. Pensemos en que nuestro público nos busca para obtener lo que otros tantos no le dan…. ¿lo haremos?

Recuerdos de la #infancia

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IMG_20160421_134428Que levante la mano quien conserve sus muñecos de la infancia!!!!!!!!
Estos son Bonifacio y el Gato, mis primeros peluches -de hecho los únicos que tuve de niña porque el resto llegó luego de la adolescencia- y eso los hizo especiales.
Quizás fue esa la razón de que me emocionara tanto tenerlos de vuelta y poder acomodarlos en mi sala para mirarlos cada día y recordar, y quererlos, y quererme, y volver a vivir mi niñez, que a pesar de transcurrir durante una etapa difícil, FUE FELIZ.
Sí, realmente los que más trabajo pasaron fueron mis padres y la familia en general, sorteando dificultades y escaseces, pero estoy orgullosa de la manera en que me educaron y el ejemplo que de todos ellos aprendí.
Cuando nació la primera beba de mi generación mis peluches arcaicos se mudaron; fue mi manera de intentar regalarle un poco de compañía, diversión y feliz ingenuidad. Pasaron los años, la niña creció, yo también me mudé, ya casada, y cuando no los esperaba de vuelta, me llama mi mamá y me dice que tiene a Bonifacio y el Gato en casa para que yo los recogiera.
Qué les cuento! Me puse tan contenta…
Mi papá me los trajo, llegaron despeinados, tuertos, sin bigotes, pero estaban conmigo otra vez. Ya no eran tan grandes como los recordaba (claro, la que creció fui yo), ni estaban tan lindos, ni son tan suaves como los de ahora…pero son los míos, los primeros, y así los quiero, y los quiero cerca.
Mi esposo los “chapisteó” un poco y !listo! ya están allí, conmigo, recordándome que sin barbies, sin muñecos de suaves felpas, sin juguetes de control remoto, pero con mucho cariño y atención, también se podía ser una niña feliz.

Pedro Enrique, de nombres e historias

8Cuando se hable de padres y tíos orgullosos, no se podrá obviar a estos; no solo porque tener un bebé en brazos va más allá de cualquier mágica experiencia, sino porque cargar al hijo de tu mejor amigo es como amar al tuyo propio, más si incluso lleva tu nombre…y no por casualidad.
Así pasó con ellos: mi primo hermano (Pedro), recién estrenado como papá, y mi esposo (Enrique), recién estrenado como tío, pero con una amistad que ya tiene historia…y buenos frutos. Pedro Enrique es uno de ellos, y bueno, yo soy otro.
Cuando supe el nombre que le pondrían al niño confieso que me emocioné, porque era reconocer el significado de ser verdaderos amigos; esos que han compartido vivencias -buenas y malas, pero siempre juntos, aun lejos- desde que estudiaron en los Camilitos.
Y desde entonces empezó también mi historia con Enrique…pero bueno, este post es para ellos y el bebé, no para mí, luego les cuento.